Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo. - Daniel 4:2

Antes de comenzar el tratamiento de las quimioterapias y radiación, el equipo de doctores que me estaría atendiendo me dio algunas advertencias. Ellos me dijeron que durante el proceso del tratamiento habría semanas en las cuales necesitaría transfusiones de sangre, semanas en las cuales necesitaría usar una silla de ruedas, y que era posible que perdiera un estimado de 30 libras. El tratamiento finalmente a terminado y el equipo de doctores a quedado sumamente sorprendido. En las semanas que se suponía que el recuento de mi sangre estaría bajo, el recuento de mi sangre estaba mas alto de lo esperado por los doctores. En las semanas que suponía que necesitaría la silla de ruedas, yo salí caminando del hospital. En lugar de bajar de peso como anticipado, sube unas cuantas libras. Durante todo este proceso yo pude ver la mano de Dios sobre mi vida. Pude ver como el fortalecía mi cuerpo físico atreves de mis oraciones y las oraciones de el grupo de Mujeres Con Visión. – Hermana Barrera

Un amigo de mi hija viajaba en motocicleta cuando lamentablemente sufrió un accidente que lo dejo en coma. Su cuerpo estaba completamente destrozado al grado que iba a necesitar un total de 12 cirugías. Al enterarse de esta noticia, mi hija pidió que lo incluyéramos en nuestras oraciones de los martes con el grupo de Mujeres Con Visión. Yo compartí esta petición en nuestra reunión de oración, y juntas comenzamos a interceder por la vida de este muchacho. Hoy puedo testificar que el joven se encuentra fuera de peligro, y que su cuerpo esta recuperando movimiento. – Hermana Zavala

Lo que se conquista en oración, se mantiene en oración!

Pastor Cristina Garza

Hace 2 años mi marido se había ido de la casa dejándome con nuestros 3 hijos. Durante todo ese tiempo yo decidí acercarme a Dios no importando como se miraban las cosas a mi alrededor. Yo asistía a los servicios y las reuniones de oración con el propósito de dejar todo este proceso en las manos de Dios. Había momentos en los cuales la situación se miraba que iba mejorando y yo decía “ya va a regresar a casa”, pero no era así. Aun así, yo seguí asistiendo a los servicios y a las reuniones de oración. Hoy mi marido esta en casa con mis hijos y conmigo. – Hermana Valladares